curiosidades de las muelas del juicio

Curiosidades de la muela del juicio

Las muelas del juicio tienen su nombre de la idea de que, como aparecen tan tarde, a esa edad las personas tienen más juicio o capacidad de entendimiento que cuando son niños, edad en que surge la dentición.

En griego, italiano o francés se las conoce también como “muela del juicio o del entendimiento”.

Sin embargo, aquí comienzan las curiosidades y es que otros idiomas las llaman muelas de la sabiduría, de la mente u otros aspectos relacionados con este concepto.

En Corea, por ejemplo, se le diente “diente del amor”, en referencia al dolor y la juventud del primer amor; en tailandés se la llama literalmente “diente apretujado”, debido a la falta de espacio que tiene para salir.

Las muelas del juicio constituyen los terceros molares vestigiales que los primeros seres humanos utilizaban para ayudarse a masticar las plantas.

La teoría establecida es que los cráneos de los primeros seres humanos tenían mandíbulas más largas y, por tanto, con más espacio para las muelas del juicio, que ayudarían a mascullar el follaje contrarrestando la incompetencia de asimilar eficientemente la celulosa existente en la pared celular de las plantas, aunque no tenían más dientes, debido a que todos los primates tienen 32.

A medida que fue cambiando la dieta humana, se desarrollaron mandíbulas más cortas, pero no significó que dejasen de aparecer los terceros molares, o muelas del juicio.

Otros descubrimientos proponen que determinada cierta cultural constituye un factor mayor que la genética en el crecimiento del tamaño de los maxilares (y, como consecuencia, del espacio existente para las muelas del juicio).

Entre las distintas poblaciones humanas disienten mucho en el porcentaje de crecimiento de las muelas del juicio. La agénesis o falta de muelas del juicio van desde el 0,2% entre los habitantes de Tasmania al casi 100% de los indígenas mejicanos. La diferencia está en el gen PAX9, aunque también influyen otros genes.

También puede pensar que las muelas del juicio no le sirven de nada, aunque a nuestros antepasados les ayudaban a masticar alimentos duros, como la carne cruda o las raíces. No obstante, el paso del tiempo ha provocado que la dieta cambie y pasemos a tomar comidas más blandas. Los terceros molares están programados para salir entre los 17 y 20 años.

Como los dientes humanos siguen evolucionando, los expertos piensan que la muela del juicio terminará por desaparecer a medida que los alimentos se refinen y disminuya el tamaño del maxilar.

La razón de esta tardía erupción del tercer molar o muela del juicio, desde el inicio de los 17 años, es debido a que antes la mandíbula no dispone del hueco suficiente para posibilitar su crecimiento.

No obstante, en ocasiones las muelas del juicio surgen aunque no cuenten con el espacio mandibular necesario, lo que provoca que no surjan alineadas y sea necesario extraerlas.

Células madre en las muelas del juicio

Una investigación efectuada por expertos de la Universidad Internacional de Cataluña ha demostrado recientemente que las muelas del juicio no son tan inservibles y es que contienen poblaciones de células madre, las cuales permiten regenerar distintos tejidos como el neuronal, el hepático o el óseo.

El equipo ha logrado aislar pluripotentes, parecidas a las células madre embrionarias, aunque se localizan en células adultas, y ha demostrado su capacidad para reconstruir tejidos.

Los investigadores eligieron las muelas del juicio para trabajar, debido a que, como son los últimos dientes en aparecer, se encuentran en etapas de crecimiento más tempranas y cuentan con más cuantía de pulpa, de la que se extraen las células madre.

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Una ventaja suplementaria es que, con bastante frecuencia, debe ser extraída, por lo que constituye un candidato perfecto para la regeneración de tejidos.

Asimismo, como las células son del mismo paciente que recibe el tratamiento, se descarta el riesgo de rechazo cuando con trasplantadas y tampoco existen problemas éticos.

La siguiente etapa del estudio consistirá en llevar a cabo ensayos clínicos para verificar in vivo la capacidad que tienen las células madre aisladas para regenerar tejidos y abrir así la puerta a diversas posibilidades terapéuticas.


Esto es todo lo que se ha descubierto hasta ahora sobre las muelas del juicio, después de miles de años de evolución de la especie humana. Seguramente, como hemos indicado en este texto, el paso del tiempo y nuestra propia evolución harán que surjan nuevas curiosidades sobre los terceros molares. En Prodentis nos dedicamos a la extracción de cordales en Málaga.

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